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Presencia de mercurio en pescados

Presencia de mercurio en pescados

Pez espada

 

El pescado y el marisco (crustáceos) son un reservorio de diversas sustancias tóxicas, entre otras el mercurio (otros tóxicos presentes son los compuestos organo-estánnicos, el hexaclorobenceno, dioxinas o PCBs) . No es ninguna sorpresa: todos los contaminantes acaban en el mar y allí entran en la cadena trófica y terminan llegando a nosotros.

Entre las principales fuentes de contaminación ambiental de mercurio hay que citar las Industrias cloroalcalinas o clorocáusticas como las de Lourizán (Pontevedra) o Flix (Tarragona), donde se utilizan celdas de mercurio para obtener el cloro necesario para la síntesis de plásticos. También son fuente de mercurio las centrales térmicas de carbón, siendo este elemento un metal volátil que puede ser transportado a grandes distancias una vez se ha emitido a la atmósfera.

Sea cual sea su fuente, una vez depositado en medios acuáticos gran parte de este metal se transforma en el compuesto organometálico metilmercurio. Se considera que el metilmercurio representa más del 90% del mercurio total identificado en pescados y mariscos. De esta forma aumenta su biodisponibilidad acumulándose (bioconcentración) en peces y otros animales, incluido el hombre. El grado de bioacumulación depende del lugar que ocupe en la cadena trófica el animal y de su edad.

Los límites legales establecidos en la UE (Reglamento (CE) n º 1881/2006 del 19 de diciembre 2006 por el que se fija el contenido máximo de determinados contaminantes en los productos alimenticios) y que se aplican igualmente en el estado español son 0,5 mg/kg (ppm) en peso fresco. No obstante, para un amplio grupo de grandes peces depredadores se permite un nivel más alto, exactamente el doble, 1 mg/kg (pez espada, todas las especies de tiburón, atún, bonito, fletán, merlín, entre otras especies).

Los últimos años se han incrementado las notificaciones (sistema de alerta rápida para piensos y alimentos, RASFF) por presencia de mercurio en pescados. Las especies que con más frecuencia aparecen como causa de Alertas son las siguientes:

 

Pez espada o Emperador  (Xiphias gladius)

Pez sable negro (Aphanopus carbo)

Marrajo (Isurus oxyrinchus)

Tiburón azul, Tintorera (Prionace glauca)

Tiburón gris (Hexanchus griseus)

Tiburón nodriza (Ginglymostoma cirratum)

Cazón, Caella (Galeorhinus galeus)

Pintarroja (Scyliorhinus canicula)

Merlín azul o listado (Makaira mazara, Tetrapturus mitsukurii)

Atún blanco o bonito del norte (Thunnus alalunga)

Rabíl (Thunnus albacares)

Atún rojo (Thunnus thynnus)

Mero (Ephinephelus lanceolatus, E. morio, E. aerolatus)

Mielga (Squalus acanthias)

Caballa del atlántico español (Scomberomorus cavalla

Mora (Mora moro)

Abadejo (Genypterus blacodes)

Pargo colorado (Lutjanus purpureus)

Pargo cabezón (Lutjanus sanguineus)

Perca gigante (Lates calcarifer)

 

Hoy el pescado que se consume en Europa proviene de todo el mundo, por lo que no es fácil aportar información relativa a la situación de los distintos caladeros. No obstante, los análisis parecen haber detectado concentraciones superiores a la media en el pescado del Mar Mediterráneo.

Administraciones de países como EEUU y el Reino Unido, entre otros, están llevando a cabo campañas para establecer máximos semanales de ingesta para sectores de población vulnerables como las embarazadas. Para dar una perspectiva europea sobre el riesgo de mercurio en los alimentos, la Comisión pidió a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que valorase los datos recogidos por los Estados Miembros sobre el contenido de mercurio total en los alimentos y que evaluase estos datos junto al nuevo umbral de riesgo (1,6 nanogramos/kg. peso corporal/semana).

El 18 de marzo de 2004, la EFSA publicó su opinión científica y ofreció recomendaciones generales a grupos vulnerables en relación con la ingesta de mercurio vía el consumo de pescado. En particular, el aviso está dirigido a madres de bebés lactantes y niños de corta edad ya que el metilmercurio puede afectar al desarrollo neuronal de los fetos y de los niños pequeños.

Se sugiere que las mujeres que puedan quedar embarazadas, mujeres que ya lo estén o aquellas que se encuentren en período de lactancia, así como los niños no deberían comer más de una pequeña porción (menos de 100 g) por semana de pescados depredadores grandes, como el pez espada, el tiburón, el merlín y el lucio. Tampoco deberían comer atún (bonito) más de dos veces por semana.

Es evidente que la notable acumulación de este metal pesado en algunas especies de peces explotadas comercialmente debe considerarse como una seria amenaza sanitaria mundial.

 

Programa recomendado: 

Ribepeix es un programa interactivo (Microsoft Access) a cargo de la Facultat de Medicina i Ciències de la Salut de Reus Universitat Rovira i Virgili que permite conocer los riesgos (contaminantes) y beneficios (ácidos grasos omega-3) de la ingesta de pescado y marisco. 

Consultar: programa ribepeix

Leer más: Informe sobre la contaminación por mercurio debido a la industria del cloro

 

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