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El silbo o jerbo (Prunus domestica) en León

El silbo o jerbo (Prunus domestica) en León

Silbo en el Monte San Isidro. Foto: ENABIO.

 

Un paseo por la Zona Natural de Esparcimiento del Monte San Isidro (León) permite que observemos en otoño, si el año ha sido propicio, la fructificación del serbal doméstico, conocido también como silbo o jerbo, una especie marcadamente vecera.

 Las hojas de este arbolito son muy parecidas a las del serbal de cazadores (Sorbus aucuparia), pero a diferencia de éste presenta los foliolos aserrados solo en los dos tercios superiores. Además, las yemas foliares son lampiñas y viscosas a diferencia de las pelosas de Sorbus aucuparia.

 El silbo (Sorbus domestica) se considera originario de la Europa mediterránea y ha sido cultivado desde la antigüedad. En la Península Ibérica se distribuye principalmente por la mitad oriental (de suelos calizos), con presencia asimismo en Castilla y León (Zamora, León, Palencia, Burgos y Soria), La Rioja y Álava. Actualmente su cultivo han sido abandonado, quedando sólo escasos árboles testigo en viejos viñedos tradicionales. Al ser un frutal semi-doméstico crece asilvestrado en los bordes de campos de cultivo.

 De forma natural aparece en los márgenes de bosques esclerófilos (Quercus rotundifolia) así como alcornocales, melojares y pinares de negral (Pinus pinaster).

 Las jerbas, serbas o silbas son muy astringentes (por la presencia de taninos) hasta que maduran por acción de una rápida fermentación enzimática, momento en que adquieren una coloración marrón y un sabor agradable. El carácter astringente de la jerba sin madurar es muy conocido, hasta el punto de que en Burgos se emplea el adjetivo “jerboso” para designar a cualquier fruto verde de sabor áspero. Para conseguir una maduración completa tradicionalmente se introducían las jerbas recién recolectadas entre la paja o el cereal, esperando a que fermentasen y se ablandasen. La época de recogida coincidía con la vendimia, llevándose los sacos de jerbas a graneros o pajares. Su madera es de extraordinaria calidad (como la del cerezo o el nogal).

 La dispersión natural de los frutos tiene lugar por mamíferos salvajes como zorros, garduñas, jabalíes y tejones. Si no los come un animal el fruto no germina.

 El silbo es muy escaso en León, encontrándose en muchas comarcas en peligro de extinción debido a varios factores: - se ha producido un abandono de su cultivo al no ser el fruto comercializable; - al tener una madera de excepcional valor, muchos ejemplares han sido cortados y no repuestos; -las concentraciones parcelarias han eliminado márgenes, lindes y ribazos en los que Sorbus domestica era más o menos común; - al cultivarse en las viñas, cuando estas se han transformado en cultivos de cereal, los árboles se han arrancado.

 Por esta razón es necesario inventariar los recursos genéticos de esta especie, catalogando con precisión los ejemplares de cierto porte (tanto silvestres como cultivados). Asimismo, sería conveniente crear semilleros de estos árboles.

 

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1 comentario

Rosa -

Los ojos expertos que todo lo ven nos regalan estas pequeñas joyas. Gracias.
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