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Ruta micológica por Tabuyo del Monte (León).

Ruta micológica por Tabuyo del Monte (León).

En el Centro de Interpretación micológica.

 

27-11-2010. Organizado por la Asociación Micológica de Villamuriel del Cerrato (Palencia).

Un grupo de unas veinte personas de la Asociación Micológica de Villamuriel del  Cerrato se desplazó a Tabuyo del Monte para conocer su espléndido pinar de pino negral o resinero (Pinus pinaster). Otros hábitats en la zona como los melojares (Priaranza de la Valduerna o el propio Tabuyo) o los encinares (Villar de Golfer) merecen ser visitados por su interés micológico.  Debe recordarse que una parte del pinar forma parte de la Red Natura 2000 (ZEPA Montes Aquilianos y Sierra del Teleno), lo que da cuenta de la calidad ambiental del territorio.

Teniendo en cuenta las fuertes heladas de la última semana y con la temporada tan avanzada las expectativas de recolección eran muy discretas. No obstante, el objetivo de la jornada no era única -ni siquiera principalmente- la recolección de hongos comestibles, sino disfrutar con la diversidad de especies de este espacio natural.

La primera parada fue en un melojar aclarado de Tabuyo del Monte, con pies de Quercus pyrenaica de apreciable porte. Aquí encontramos:

Laccaria laccata, Laccaria amethystina, Tricholoma sulphureum, Amanita rubescens, Lactarius quietus, Clitocybe gibba, Clitocybe odora, Lepista nuda (pie azul), Clitopilus prunulus (harinera), Mycena polygramma, Calvatia utriformis, Tremella mesenterica… Muy abundante resultó Hypholoma sublateritium.

Se encontraron sólo un par de Boletus pinophilus, especie abundante en el pinar y que, a pesar de lo que podría sugerir su nombre específico, también puede fructificar en robledales.

Recorriendo un plantío de chopos que se encontraba próximo al pueblo encontramos como era de esperar el frecuente Lactarius controversus, así como numerosos ejemplares en muy buen estado de Tricholoma populinum, una especie considerada como comestible aceptable, aunque hay que consumirla de forma moderada por contener sustancias inmunosupresoras.

Por fin nos adentramos en el pinar de pino resinero (Pinus pinaster), en una zona en la que había notable cobertura de brezal (Calluna vulgaris), jaguarzo (Halimium alyssoides) y carqueixa (Pterospartum tridentatum). Aquí pudimos observar:

Suillus luteus (boleto anillado), Suillus bovinus, Tricholoma equestre (seta de los caballeros), Tricholoma portentosum (capuchina), Tricholoma fracticum, Tricholoma focale, Tricholoma terreum (negrilla), Amanita muscaria, Collybia butyracea, Lactarius chrysorrheus (falso níscalo), Lactarius deliciosus  (níscalo), Lactarius mitissimus, Chroogomphus rutilus (pata de perdiz), Sarcodon imbricatus (piel de corzo), Hygrophoropsis aurantiaca (falso rebozuelo), Clitocybe cerussata, Hygrophorus hypothejus, Dermocybe cinnamomea (= Cortinarius cinnamomeus) y Rhizopogon luteolus, entre otras especies. Baeospora myosura aparecía frecuentemente sobre las piñas.

Sólo la capuchina pudo ser recolectada para su consumo al tratarse de una seta que se caracteriza por soportar bien las bajas temperaturas e incluso las heladas de finales de año.

La jornada concluyó con una visita al Centro de Interpretación Micológica de Tabuyo de Monte, una estupenda iniciativa del Ayuntamiento de Luyego de Somoza.

Finalmente elegimos uno de los restaurantes del municipio para disfrutar de un soberbio menú micológico, punto final de una jornada que supuso no sólo una aproximación a la biodiversidad de estos montes sino también el conocimiento de interesantes experiencias de desarrollo rural y sostenibilidad.

Andrés Martínez, noviembre de 2010.

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