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Salida micológica al melojar de Almanza y al pinar de Morgovejo (León).

Salida micológica al melojar de Almanza y al pinar de Morgovejo (León).

Boletus pinophilus

  

21-11-2009. Organizado por la Asociación Micológica de Villamuriel del Cerrato (Palencia).

Se realizaron las dos paradas previstas. La primera en Almanza, para ver las setas propias de robledal (melojar) y de pradera. No en vano en torno a Almanza se encuentra el LIC Rebollares del Cea. Posteriormente nos encaminamos hacia la cuenca alta del río Cea, concretamente hacia Morgovejo, con el fin de estudiar las setas del pinar de esta localidad.

A la salida de Almanza tomamos la carretera hacia Calaveras de Abajo. Antes de llegar a esta localidad nos detenemos en una zona de rebollar (Quercus pyrenaica) aclarado. Lo primero que llama la atención en este punto es la elevada frecuencia con la que Armillaria mellea afectaba a los melojos. Este hongo es causante de la conocida como podredumbre blanca de la raíz. La extensión de la enfermedad se produce de forma centrífuga a patir de un foco inicial, afectando a los pies circundantes (normalmente en los puntos de contacto entre raíces). Aparecieron además, entre otras especies: Lepisa nuda, Clitocybe gibba, Entoloma sinapizans, Hygrophorus dichrous y Cortinarius trivialis. Encontramos igualmente varios ejemplares de Entoloma lividum, especie conocida como seta pérfida o engañosa, por su posible confusión con otras especies comestibles (como lepistas o la primaveral seta de San Jorge).

En el pastizal pudo recolectarse  la lepiota o parasol (Macrolepiota procera), la platera (Clitocybe geotropa) y la seta cándida (Leucopaxillus candidus), así como descartar, por su carácter indigesto, el Agaricus xanthoderma.

Ya en Morgovejo nos dirigimos al pinar de este pueblo. Se trata de un pinar de pino albar (Pinus sylvestris) con ejemplares de considerable edad (entre 50-70 años). Nos internamos por una pista que asciende rápidamente hacia cotas superiores a los 1.200 metros de altitud. En el sotobosque aparecen Genista florida, Cytisus scoparius, Rosa sp., Erica arborea, Crataegus monogyna, Rubus ulmifolius y rebrotes de Quercus pyrenaica, como corresponde a una zona cuya vegetación potencial sería el melojar (Linario triorniphorae-Quercetum pyrenaica).

En los prados que rodeaban a la pista por la que transitamos aparecía con cierta frecuencia la platera (Clitocybe geotropa), resultando asimismo extraordinariamente abundante la pardilla (Clitocybe nebularis), especie esta  comestible pero que es aconsejable cocer bien, desechando el agua de cocción.

Respondiendo a las expectativas generadas y una vez en el interior del pinar pudimos encontrar varias especies de los grandes boletos comestibles: Boletus pinicola sobre todo, pero también Boletus edulis y Xerocomus badius (boleto bayo). Los níscalos (Lactarius deliciosus) eran ya escasos. En cambio, Amanita muscaria y Suillus luteus -el boleto anillado- aparecían por doquier.

Otras especies observadas en el pinar fueron: Hygrophorus hypothejus, Hygrophorus agathosmus, Hygrophorus gliocyclus, Flammulina velutipes, Tricholoma flavovirens, Tricholoma imbricatum, Tricholoma saponaceum y la interesante especie Tricholoma arvernense, propia de pinares y abetales de montaña. 

La jornada matinal terminó con una comida en Puente Almuey.

Andrés Martínez. Noviembre de 2009.

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